
Muy bonita mi Venezuela… Peeeeero.
Ayer estuve como cualquier día sentada en una panadería que está en una de las mejores zonas de la ciudad; ¡Bueno!, cuando pude sentarme, porque todas las mesas estaban llenas de basura y café derramado, ¡Una total cochinada!
Ok, me senté en una mesa y mientras degustaba mi merienda, pensando justamente en la falta de conciencia de los clientes de este sitio, me doy cuenta que hay otros clientes buscando una mesa digna de su estadía,…era una parejita de lo más bella, la mujer toda linda, con secado de peluquería, prendas de oro, el tipo era un galán, con su porta chequera en la mano y tremendo reloj de Swiss Army. Pero como suele suceder… pura pinta y cero cultura, agarró un platito de cartón que yacía en la mesa y con el mismo comenzó a arrastrar todo lo que había hacia el piso; servilletas, pitillos, vasos de nescafé, tapitas de botellas de agua, etc. ¡Todo para el piso! Y la muy madamme, lo observaba como si todo estuviera de lo más normal con su galanzote jajaja.
Sin más ni más, mi mirada se encontró con un señor de cabello blanco que estaba sentado en otra mesa un poco más allá, muy fino él, vestido de bermuda blanca y chemisse, como si fuera a jugar golf, pero en vez de llevar consigo un palo de golf, cargaba un perro, el cual tenía sentado en la mesa, con las patas y todo apoyadas en ella, y compartía su comida con él, …Comía un bocado y le daba las migajas al perro, poco le faltaba para darle la comida de piquito a piquito, el muy cochino.

¡NO! Ya no pude más; me levanté y me fui tan perturbada con estas imágenes en mi mente. Con esta frustración tan grande por la falta de cultura que existe en esta tierra. ¿Creería que se la estaba comiendo el tipo aquel, demostrándole a su compañera que podía con desprecio batir los desperdicios al piso? ¿No era más civilizado tomar las cosas y echarlas al pote de basura que estaba a 2 metros de él? ¿Será que ese viejo sucio no pensaría que mas tarde tal vez podría sentarse algún niño a comer en esa misma mesa llena de las bacterias de las patas de su perro?…
¡Qué horror! Pero lo peor de todo fue cuando antes de irme, me dirigí al basurero a botar mis desperdicios, entonces la botellita que tiré sonó fuerte en el fondo del mismo y el sonido llamó la atención de los comensales…y todo el mundo volteó a mirarme como si yo viniera de otro planeta… ¿qué tal? …sin comentarios.
Katherine Angel
Ayer estuve como cualquier día sentada en una panadería que está en una de las mejores zonas de la ciudad; ¡Bueno!, cuando pude sentarme, porque todas las mesas estaban llenas de basura y café derramado, ¡Una total cochinada!
Ok, me senté en una mesa y mientras degustaba mi merienda, pensando justamente en la falta de conciencia de los clientes de este sitio, me doy cuenta que hay otros clientes buscando una mesa digna de su estadía,…era una parejita de lo más bella, la mujer toda linda, con secado de peluquería, prendas de oro, el tipo era un galán, con su porta chequera en la mano y tremendo reloj de Swiss Army. Pero como suele suceder… pura pinta y cero cultura, agarró un platito de cartón que yacía en la mesa y con el mismo comenzó a arrastrar todo lo que había hacia el piso; servilletas, pitillos, vasos de nescafé, tapitas de botellas de agua, etc. ¡Todo para el piso! Y la muy madamme, lo observaba como si todo estuviera de lo más normal con su galanzote jajaja.
Sin más ni más, mi mirada se encontró con un señor de cabello blanco que estaba sentado en otra mesa un poco más allá, muy fino él, vestido de bermuda blanca y chemisse, como si fuera a jugar golf, pero en vez de llevar consigo un palo de golf, cargaba un perro, el cual tenía sentado en la mesa, con las patas y todo apoyadas en ella, y compartía su comida con él, …Comía un bocado y le daba las migajas al perro, poco le faltaba para darle la comida de piquito a piquito, el muy cochino.

¡NO! Ya no pude más; me levanté y me fui tan perturbada con estas imágenes en mi mente. Con esta frustración tan grande por la falta de cultura que existe en esta tierra. ¿Creería que se la estaba comiendo el tipo aquel, demostrándole a su compañera que podía con desprecio batir los desperdicios al piso? ¿No era más civilizado tomar las cosas y echarlas al pote de basura que estaba a 2 metros de él? ¿Será que ese viejo sucio no pensaría que mas tarde tal vez podría sentarse algún niño a comer en esa misma mesa llena de las bacterias de las patas de su perro?…
¡Qué horror! Pero lo peor de todo fue cuando antes de irme, me dirigí al basurero a botar mis desperdicios, entonces la botellita que tiré sonó fuerte en el fondo del mismo y el sonido llamó la atención de los comensales…y todo el mundo volteó a mirarme como si yo viniera de otro planeta… ¿qué tal? …sin comentarios.
Katherine Angel
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